El poder de la resiliencia para la vida

El día 27 de abril de 1945 Viktor Frankl el padre y fundador de la tercera fuerza de psicología la logoterapia, fue liberado del campo de concentración nazi donde se produjo una de las matanzas más tremendas de la historia. Ahí  había muerto su esposa embarazada, sus padres, sus amigos y muchos familiares en las cámaras de gas a donde se les enviaba para su ejecutaban. El era el único sobreviviente de esta familia. Pudo sobreponerse a  esta tragedia sólo  desde la fuerza de su espíritu. Además escribió todas aquellas  actitudes que desarrollo para no sucumbir y suicidarse como lo hicieron muchos de sus compañeros. Fue  que nació su método psicoterapeútico: la logoterapia que tiene como objetivo encontrar el sentido de la vida, de todo lo que pasa bucendo en el interior de uno mismo para encontrar sus propios valores. A este método psicoterapeútico  le tengo especial cariño y preferencia para mi trabajo como psicoterapeuta y  life coach. Viktor Frankl fue un verdadero ejemplo de resiliencia: ese proceso de enfrentarse a la adversidad y al trauma.

Existen distintas definiciones del término resiliencia aplicado a la psicología, sin embargo quiero utilizar la definición que da Edith Grotberg, quién fuera Científica Senior para la Universidad de Alabama por su sencillez expositiva y su facilidad de comprensión: «Es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas»…”. La resiliencia es la acción de decir “sí” a la vida a pesar de las personales circunstancias.

En este post hablaré de tres pilares desarrollados  recientemente por dos expertas en resiliencia y su aplicación al coaching.

Desarrollar la resiliencia consiste en potenciar los elementos que nos ayudarán a obtener la competencia.

La resiliencia  trata de un proceso activo de resistencia, autocorrección y crecimiento como respuesta a las crisis y desafíos de la vida. Se forja cuando el individuo se abre a nuevas experiencias y actúa en la forma interdependiente con los demás, como explicó en su obra Froma Walsh de la Universidad de Chicago.

Teniendo en cuenta esto, aquella persona que quiera desarrollar o potenciar la resiliencia en su vida empezaría por trabajar con los tres pilares de la misma:

  1. La capacidad de Juego. Algo que se ha perdido en los adultos.   Una forma de recobrar la misma es aplicando el sentido del humor en las diferentes propuestas que nos va presentando la vida en su día a día. Aprender a reírse de uno mismo nos desbloquea y nos permite ver las cosas desde un punto de vista más sosegado. Esta labor entraña una gran dificultad, pero a través del coaching, el descubrimiento de otras perspectivas y estados emocionales, podemos trabajar en el desarrollo de este pilar fundamental.
  2. La capacidad de la esperanza. Lo último que se pierde es la esperanza versa el dicho. Para obtener esta consciencia tan fundamental para la vida se hace necesario apelar a la dimensión menos explorada por muchos hombres de empresa: la espiritual. La esperanza nace de saber que siempre hay algo más grande y sabio a uno mismo.  Un coach puede ayudar a la persona a potenciar esta facultad, haciendo una enorme diferencia en la gestión de sus procesos emocionales.
  3. El auto-sostén.  -¿Cómo vivirías si el mundo dependiera de ti?- Esta pregunta desde el punto de vista coaching invita al cliente o coachee a despertar a su propio héroe interno: “puedo con mi vida”; “soy capaz de lograr mis sueños’; “esto también pasará”. Cuando un coach trabaja en el área de valores de un cliente tratará de centrarse en estos tres pilares para ayudarle a su cliente a desarrollar o despertar su resiliencia.

Frases para movilizar la resiliencia:

  • La paciencia es la fuerza de la fe.
  • La carga que uno escoge no se siente.
  • Sufre para saber, trabaja para tener.
  • Cuando hay orden, hay muy poco que hacer. Es decir, ordena tu vida.
  • Busca lenguas en árboles, libros en ríos, sermones en montañas y lo bueno en todo.

El descubrimiento del propio potencial, la toma de consciencia de experiencias de las que hemos salido fortalecidos, la valentía para afrontar nuevos retos y objetivos, será un proceso intenso que con las herramientas del coaching se potenciará y desarrollará mucho antes que a través del trabajo individual sin la ayuda de el coach acompañante.

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