El corazón en la empresa y el coaching de proceso para restaurar la mente y el alma.

La primera sesión de coaching de este día ha sido especialmente intensa. Por lo mismo, y desde el espacio sagrado, como me gusta llamar  a mi práctica de coaching , escribo esta experiencia que puede ayudar a muchos.  The Coaches Training Insitute, escuela líder en coaching organizacional y  de la que soy certificada  aplica entre otras herramientas,  el coaching de proceso. Este consiste en trabajar la geografía de la persona, es decir, observar el lenguaje  de su cuerpo para ayudarle a  desbloquear estados emocionales, confusiones, y sentimientos fuertes  que impiden que la experiencia de su vida se vea negada de esa agilidad, espontaneidad y alegría natural que tienen los niños. Hago coaching con personas de todas partes del mundo tanto en inglés como en español. Mi práctica se distingue por la diversidad de culturas, creencias y valores, que han contribuido a que mi propia visión del ser humano sea más ancha y profunda. Mis clientes forman el más hermoso de los abanicos: creyentes,  ateos, buscadores de la verdad; mujeres de empresa y ejecutivas, amas de casa, fundadoras de importantes organizaciones para mujeres, gente del pueblo, etc. No importa cuál sea su área profesional ellos vienen a mí para encontrar su corazón, que muchas veces se cubre de capas de hierro oxidado por lo agresivo que puede ser el mundo en el que se compite por status, prestigio profesional, fama o dinero. Como coach me especializo en la sanación, iluminación y transformación del corazón, si todas las empresas despertarán a la realidad de que una persona vive mejor, trabaja mejor, logra resultados mejores cuando su corazón esta vibrando y feliz,  estarían llenas de corazones vibrando que trabajan para aportar desde lo que cada uno es y no para ganar a  alguien más.  Trabajar desde esa actitud acaba con el sufrimiento y stress y  la persona vive fluyendo, aportando generosamente y sin cansarse.

El coaching de proceso tiene la fuerza de haber asistido a 10 sesiones de terapia consecutiva con la diferencia que desde el coaching, en una sola sesión se puede lograr encontrar, derribar,  sanar, comprender, ser testigo del  propio proceso de auto-descubrimiento. Tocarlo. Sentirse.  Esto es así porque parte desde dónde la persona se encuentra emocionalmente  permitiendo que el cliente experimente lo que siente en ese momento, en lugar de hablar de ello. Es como  bajar hasta el sótano de la persona, acompañarla en su atascamiento a medio camino, que es dónde está atrapada la energía o la emoción a lo largo de su geografia(cuerpo)  y salir con ella juntos hacia la superficie. El corazón se encuentra vibrando, transformado, sanado, resucitado.

 Para mí es un honor ser testigo de las luchas, desilusiones, agotamientos, ambiciones y sueños de mis coachees(clientes). No importa si se trata de una alta ejecutiva de un importante corporativo, un dueño de empresa o una mujer que nunca se desarrollo como profesional para quedarse al cuidado de la casa y los hijos. El corazón no conoce de status, profesión, logros empresariales o títulos. El corazón sólo quiere conocer lo que es el amor. Esto lo logra el coaching de proceso. Se restaura el amor hacia uno mismo, hacia las situaciones o personas que lo han herido. En el mundo corporativo, todos las personas  al final del día deberían hacer un minuto de silencio para conectarse con su corazón y dejar ir los malos entendidos, tragos amargos e impases que pudieron darse a lo largo del día.  El coach  Co-Activos mira  a la persona como un ser completo, libre para crear felicidad en su vida y con los recursos espirituales necesarios para derribar cualquier bloqueo que le este impidiendo alcanzar los objetivos de vida y carrera que se ha planteado.

Pregunta:

Coach Sheila, ¿cuándo necesita un cliente coaching de proceso? un cliente necesita coaching de proceso cuando:

  1. Ha perdido el propósito de vida
  2. Está atravesando por una transición: pérdida de empleo, quiebra económica, divorcio, se ha movido de un país a otro. Temas de mucha carga emocional.
  3. Siente emociones o energía atrapada en su cuerpo, como un nudo en la garganta, apretazón en el pecho, siente el peso del mundo sobre sus hombros, etc.
  4. Mostrarle al cliente que la vida se vive siempre desde el AHORA. Es decir “estar con” lo que pasa en ese momento de su vida y vivirlo intensamente, ya sean experiencias de dolor o experiencias de gran felicidad. El Salvador necesita con urgencia que las empresas despierten a este tipo de educación que despierta la humanidad y deja el corazón vibrando.

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